Antonio Núñez, Catedrático de Ingeniería de Telecomunicación, ULPGC
La aportación de la LOU. El 21 de diciembre de 2001 fue aprobada la Ley Orgánica de Universidades (LOU). Esta ley introdujo cambios importantes respecto a la LRU, en particular fueron importantes las reformas en los siguientes ámbitos: elección directa del rector por la comunidad universitaria, fortalecimiento ejecutivo de algunos órganos de gobierno universitario, mayor peso de los doctores en los órganos académicos colegiados, autonomía universitaria para establecer los procesos y pruebas de acceso de los alumnos a la universidad, habilitación nacional previa para el acceso a plazas de los cuerpos docentes, flexibilización del sistema y mayores competencias de las comunidades autónomas, introducción de nuevas categorías y acreditaciones para profesores contratados, nueva regulación de los ayudantes y profesores ayudantes, acotación de competencias de los departamentos, fortalecimiento de la autonomía de los grupos de investigación, regulación detallada de las universidades privadas, introducción de sistemas de medida de calidad mediante la ANECA y las agencias regionales, con la posible implicación del establecimiento de un baremo hacia un ránking competitivo de universidades. Un cambio claro respecto a la LRU de 1983, primera ley universitaria en Democracia.
¿Es necesaria una reforma de la LOU? Depende. Soy de la opinión -manifestada por muchas personas incluidas las autoridades ministeriales- que propone limitar el alcance de la reforma de la ley de modo que no se induzcan nuevos procesos estatutarios en las universidades pues hay mucho aprovechable en la LOU y el coste social de un proceso estatutario completo es muy grande. De hecho el borrador es una reforma ligera y formalmente de artículo único. No es difícil cambiar los aspectos clave de la LOU que no han dado resultado. Uno de los efectos pretendidos con la LOU -la eliminación de la endogamia en la selección de profesores- ha provocado una distorsión y un coste importante en el funcionamiento del sistema. Algunas reformas han funcionado, como el carácter más ejecutivo de los órganos de gobierno, aunque parece necesario recuperar un mayor grado de debate en el Consejo de Gobierno, y dar mayor contenido al Claustro. Otras no han llegado a establecerse como las pruebas selectivas (o PAUs) propias de cada universidad, quizás porque tenían dificultades operativas importantes que fueron detectadas por el actual gobierno. La LOU tuvo carencias iniciales como la falta de un plan de financiación, la no previsión de una carrera académica o la no recuperación del concurso de traslado de profesorado entre universidades.
Crítica al borrador de reforma. El borrador presentado por la ministra el pasado 27 de octubre no me parece negativo en líneas generales, va en la dirección de una reforma limitada, y da solución a algunas carencias de la LOU, manteniendo sin embargo muchas otras aportaciones. No obstante creo que algunos aspectos del actual borrador deben mejorarse notablemente. Cualquier reforma debe venir acompañada de un plan de financiación. Este plan debe tender a converger con el gasto medio per cápita en la Unión Europea y debe contemplar la financiación de la estructura básica docente y de la estructura básica de investigación. Ninguna de ellas está ahora correctamente financiada. La primera por la indefinición actual sobre Bolonia, y la financiación del grado-postgrado y el papel de los másters y de los títulos propios en un mercado de títulos universitarios competitivo. A ésta competitividad la ULPGC no debe tenerle ningún miedo, es ya una universidad muy robusta y de prestigio. La segunda, la estructura básica de investigación, tampoco está financiada porque contrariamente a las universidades centroeuropeas y anglosajonas, donde es impensable la ausencia de estructura de investigación, en España la universidad sólo se ha visto como institución de formación para las profesiones, como un servicio docente, aunque sorprendentemente este servicio no ha estado debidamente valorado a la hora de la promoción en la carrera académica.
Rendimiento y calidad del sistema. Me parece necesario crear un estatuto del estudiante que promueva la responsabilidad del alumno en el uso de un sistema y un servicio de formación que los ciudadanos le están financiando en más del 80% de su costo. Debe distinguirse el funcionamiento normal del sistema para el alumno a tiempo completo, con mayor nivel de rendimiento académico y económico, y el sistema a tiempo parcial compatible con el trabajo. El Consejo Social podría tener mayores competencias en el seguimiento de este rendimiento, igual que el borrador actual prevé que las tenga sobre el rendimiento general de los profesores y del sistema, mediante informes independientes de la ANECA.
Elección de rector. Creo que es bueno revisar el sistema de elección de rector y creo que debiera quedar fijado por la ley. En el borrador se deja a la regulación legislativa de cada comunidad autónoma exigiéndose que sea la misma para las universidades de toda la región. En este aspecto la ley roza el absurdo. El sistema directo y el de Claustro tienen ventajas e inconvenientes que dependen mucho del tipo y tradición de cada universidad. En Canarias, La Laguna y la ULPGC se parecen muy poco. El Claustro debe tener más peso, ahora es una figura con pocas competencias. La facultad prevista para el Claustro de aprobar una moción de censura al rector y convocar nuevas elecciones puede ser extraña en el caso de elección directa del rector por la comunidad universitaria y habría que armonizar esto.
Respecto al profesorado veo positiva la sustitución de la Habilitación por la Acreditación, dando más peso a la fase de Oposición de Acceso a la plaza dotada. Es bueno que los departamentos libremente decidan entre proponer que la universidad forme esos tribunales de Acceso por sorteo nacional entre funcionarios con 2 sexenios, o en parte por designación de la propia universidad y en este caso con exigencia de 3 sexenios en los miembros. Preferiría que para cátedras hubiera también pruebas orales como las previstas para titulares, aunque no necesariamente con ejercicio de temario docente a sorteo, como ya está previsto en la oposición a Titular. Es un éxito la recuperación del concurso de traslado, que ayudará a evitar endogamia y a hacer muy competitiva la fase de Oposición de Acceso a una plaza, a plazas en toda España. No veo bien para la calidad de la docencia la vuelta a las contrataciones de asociados del modelo LRU. Sigue sin definirse una carrera académica clara. Encuentro muy limitado el tratamiento a los ayudantes doctores y creo que se puede retocar el mecanismo de integración de los Titulares de Escuela Universitaria doctores y con investigación acreditada. En resumen, es bueno hacer una reforma, pero en ingeniería conocemos bien los riesgos de la “ley de Murphy”: hay que hacer las cosas con sentido común y consenso a partir de experiencias contrastadas, pues en otro caso puede no salir bien. Es necesario más debate.