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Nº2
Septiembre 2003
El BAZAR DE LOS ANUNCIOS
Opinamos sobre
Violencia de género y políticas integrales para la mujer

Mª Carmen Grau Pineda, Profesora del Área de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social, ULPGC

La reciente publicación de la Ley canaria de prevención y protección integral de las mujeres contra la violencia de género (Ley 16/2003, de 8 de abril), pone de manifiesto la entidad que tal fenómeno está cobrando en nuestra sociedad. Se trata, como apunta el preámbulo de la citada Ley, de una terrible lacra social que debilita los pilares de nuestro sistema político y nuestra convivencia cotidiana, y que se fundamenta en una consideración desigual y desequilibrada de las relaciones de poder entre hombres y mujeres, prejuicios sexistas, y actitudes discriminatorias en los más variados aspectos. Esta realidad pone de manifiesto que para que la lucha contra la violencia de género sea exitosa ha de incluir entre sus ejes de actuación no sólo la prevención y protección de las mujeres contra ésta sino, además, el fomento de la igualdad entre hombres y mujeres.

La Ley canaria mencionada tiene como propósito exclusivo la creación del sistema canario de intervención integral contra la violencia hacia las mujeres, con el que pretende establecerse, de forma integrada y multisectorial, un conjunto unitario de servicios y prestaciones de carácter social, educativo, sanitario y de seguridad, tendentes a la prevención y erradicación de las situaciones de violencia de género, en el ámbito de esta Comunidad Autónoma. Se ha optado pues por priorizar el establecimiento y ordenación de tal sistema, en lugar de decantarse por una ley con objetivos más amplios como se ha hecho en Navarra, Castilla y León o Valencia. En estas Comunidades Autónomas se han aprobado, en los dos últimos años (Leyes 33/2002, 1/2003 y 9/2003, respectivamente), leyes para la igualdad entre mujeres y hombres o de fomento de la igualdad de oportunidades entre sexos, dirigidas a la eliminación de la discriminación y a la consecución del ejercicio de los derechos humanos y las libertades públicas fundamentales para las mujeres sobre la base de la igualdad de género.

Considerar la violencia de género, como lo ha hecho el legislador canario, uno de los ejes básicos de la acción en el marco de las políticas integrales para la mujer es obvio. Pero limitar los objetivos de tales políticas a la lucha contra tal violencia es simplificar en exceso un fenómeno multisectorial. Éste ha desaprovechado una oportunidad de oro para dotar de un marco jurídico más amplio, integral y global a la problemática que plantea la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. En lugar de seguir el planteamiento adoptado con ocasión de la Ley de atención integral a los menores (Ley 1/1997, de 7 de febrero) o de la Ley de participación de las personas mayores y de la solidaridad entre generaciones (ley 3/1996, de 11 de julio), en esta ocasión se ha decantado por una ordenación parcial de las necesidades normativas que requieren cobertura desde el colectivo de las mujeres. Abordar el fenómeno descrito única y exclusivamente desde la perspectiva de la prevención y protección integral de las mujeres contra la violencia de género, en la que se las presenta como víctimas reales o posibles de variadas formas de violencia de género como consecuencia de su situación de debilidad o dependencia (del tipo que sea) frente al agresor, no sólo es simplificador sino que, además, insiste en el aspecto victimizador (o negativo) en lugar del integrador (o positivo).

El papel de las mujeres en la sociedad española de principios del Siglo XXI es, ostensiblemente, muy diferente del que jugaba, tan sólo, veinte años atrás y su participación en los más variados aspectos sociales, económicos o culturales se ha ido elevando progresivamente hasta alcanzar cotas, si no igualitarias, sí, al menos, representativas de un avance muy significativo. Sin embargo, el que la superación de las situaciones de discriminación por razón de sexo y la erradicación de la violencia de género sea un proceso más o menos acelerado y sencillo dependerá de todos los estamentos sociales ya que sólo los cambios de mentalidades, estereotipos y valores nos llevarán a conseguir cambios positivos.

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